¿Vale la pena?
¿Compensa elegir un portátil de 15,6 pulgadas con Windows 11, 16 GB de RAM y SSD de 512 GB cuando varias alternativas cercanas ofrecen 1 TB? El Galaxy Book4 tiene sentido para quien busca un equipo doméstico o de oficina con una configuración ágil, pantalla Full HD antirreflectante y gráfica integrada, sin entrar en el peso, el consumo o el precio de un portátil de alto rendimiento. La renuncia está clara: esos 512 GB dejan menos margen para guardar juegos, vídeos y proyectos grandes, y la documentación mezcla la referencia Core i7-1355U con un identificador Core Ultra 5, una reserva importante para quien necesite una plataforma muy concreta.
Lo compraría para estudiar, teletrabajar, navegar con muchas pestañas y mantener una biblioteca moderada de documentos y fotos, especialmente si el teclado QWERTY español y el formato grande encajan en un escritorio fijo. Lo descartaría para gaming exigente, edición pesada o movilidad prolongada sin enchufe: la Intel Iris Xe es integrada, no hay una promesa de autonomía larga y el cargador de 65 W forma parte del equipaje diario. Es una opción equilibrada de Windows, no un portátil especializado, y conviene valorarla con el espacio del SSD y la autonomía por delante de la etiqueta Core i7.