¿Vale la pena?
La pregunta con este iPad no es si puede reproducir películas o navegar con soltura, sino si sus 128 GB bastan para convertirlo en la tableta principal de casa. El chip A16, la pantalla Liquid Retina de 11 pulgadas y el soporte para Apple Pencil y Magic Keyboard Folio lo colocan en una ruta más seria que la de una tableta básica, especialmente para estudiar, tomar apuntes y trabajar con varias aplicaciones. El verdadero límite está en que el lápiz, el teclado y el cargador se plantean como accesorios aparte, y el almacenamiento de entrada exige elegir bien el uso.
Es una compra muy lógica para quien busca una tableta ligera para estudiar, ver contenido, leer y resolver tareas diarias dentro del ecosistema de Apple sin saltar a un iPad Pro. El rendimiento, Touch ID, Wi‑Fi 6 y una autonomía anunciada de hasta 10 horas forman un conjunto equilibrado. La descartaría para quien quiera sustituir por completo un portátil, guardar muchas fotos y vídeos localmente o trabajar cómodamente sin añadir accesorios, porque los 128 GB y la dependencia del teclado opcional marcan la frontera.